(Radio GBA / CB) En el Día del Trabajador, el presidente Mauricio Macri anunció una modificación en los “Planes”, dijo, para que quienes lo cobran se inserten en las empresas, pero jamás aclaró a cuáles se refiere, ya que la mayoría de los Programas como Ellas Hacen o Progresar (y no “Planes”, que por desconocimiento se alude a alguien que cobra y no trabaja) son con inserción laboral y contraprestación por parte del beneficiario, como las cooperativas de trabajo que están bajo el ala del INAES, el organismo descentralizado que depende del Ministerio de Desarrollo Social que comanda Carolina Stanley. Así, su estudiado discurso del Día del Trabajador en el microestadio de Ferro fue otro reiterado discurso de campaña PRO con alguna cita a Perón (a quien se refirió como “ese señor”, y no como “General” o “Presidente” con énfasis) y un impreciso anuncio sobre los “Planes” a secas.  Mientras Macri anunciaba que todo estaba bien y se creaban más de 80 mil puestos de trabajo, sin conocer un ápice los barrios de nuestro conurbano con persianas bajas y PyMEs en caída libre, en otros 4 actos de la CTA, la CGT y sendos de la Izquierda, sobraban las críticas al actual rumbo económico y político del país.

En Ferro, Macri se mostró cómodo junto a su sindicalista favorito, el ultramacrista “Momo” Venegas, quien llevó hasta el veterano “Tula” (símbolo de los actos del menemismo) para que con su bombo le pusiera algún maquillaje peronista en un acto perfectamente armado desde la costosísima escenografía PRO que pagamos todos los argentinos, como sus viajes al exterior, tal cual lo hacíamos con el gobierno de Cristina Kirchner (es decir, todos son iguales en ésto: cuando lo hace el otro, está mal, si lo hacemos nosotros es correcto, como los medios y periodistas que se dicen “independientes” y son militantes macristas).

No mucho más para rescatar, en un acto tibio y de campaña. Basta con saber que de peronismo había poco y nada porque cuando el presidente Macri dijo en su alocución que “le hablé al presidente Trump de nuestros trabajadores, que somos buena gente, que queremos progresar y que estamos listos para crecer” no se escuchó ni un silbido, más aún a sabiendas que Perón era el principal combatiente de la oligarquía yanqui. Y por si fuera poco, la marcha peronista fue reemplazada por el “sí se puede”, el latiguillo de campaña del PRO que suena a cántico de hinchada española.

“No me voy a bancar a ningún mafioso que nos quiera llevar por delante” dijo en un momento al querer mostrar dureza, pero sin fijarse en que Trump y los grandes empresarios en los que confía y se crió tienen esos mismos comportamientos. También dijo que no quiere más “el país de la ventajita” y que “la Argentina es de todos los argentinos ¿entendimos?, la Argentina es de todos los argentinos”, mientras parecía hablarle solo al núcleo duro de sus fieles seguidores que lo quieren por sus políticas liberales ante cualquier otro sistema. En síntesis y como paradoja: con la imagen de Perón brillando en la pantalla de led de fondo, le hablaba a los antiperonistas a rabiar. Pobre General, se habrá vuelto a retorcer en su tumba de San Vicente, como en tiempos del neoliberalismo furioso del menemismo que lo utilizó para llegar al poder con su Revolución Productiva o cuando los sindicalistas se agarraron a tiros para llevarlo justamente hasta allí.

“Estamos todo el día pensando de qué manera podemos generar más trabajo” dijo Macri en otro pasaje de su discruso. Bueno, es hora de dar el paso del pensamiento a la acción o los cerebros no están funcionando del todo bien, porque el consumo sigue en baja y aún la inflación en alza, entre alimentos y servicios.

Mientras, en Florencio Varela, Quilmes y Berazategui, como en muchos lugares de nuestro país, se celebró el Día del Trabajador sin trabajo o con puestos laborales pendiendo de un hilo. Lejos, muy lejos de un asado (arriba de los 150 mangos el kilo si no querés masticar cuero de vaca vieja) del 1 de Mayo.

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