(Radio GBA / por Claudio Blanco) Más allá de los penales bien convertidos, Defensa pasó la llave de la Copa Argentina con desición, orden táctico, cambios acertados desde el banco y eso que desde la tribuna se pide a todo aquél que se precie de vestir la camiseta del “Halcón”: ¡huevos! Si señor: Defensa y Justicia igualó en los 90 minutos un partido terrible ante Temperley en cancha de Racing, jugado como una verdadera final y con esa pizca de épica que significa juar con 10 hombres todo el segundo tiempo, empatar a poco del final y ganarlo en los penales por 5 a 3. Ahora lo espera -vaya a saber cuándo- Chacarita en los Octavos de Final y el próximo viernes volverá a Avellaneda para jugar 2 cuadrás más allá con Independiente por el Torneo de Primera.

Y más allá de haber pasado de instancia en ésta Copa que involucra a todos los equipos del país, amén de que esté configurada para que los más “grandes” jueguen menos partidos y logren llegar fácil a las fases finales, el equipo varelense ratificó su repunte y su muy buen nivel anímico y futbolístico que, de la mano de Holan, Kohan y equipo, redunda en la salida de la crisis en la que se sumergió cuando el líder del plantel era Darío Franco que, de más no está decirlo, desde que desembarcó en Colón no conoce lo que es una victoria. Vuelvo a lo nuestro: Holan saca lo mejor de cada jugador y lee muy bien la entrelínea de cada encuentro y de cada instancia puntual de un partido. Es así que con taan sólo 3 nombres cambiados, pero con otro esquema de juego, mejor preparación fisica y mental, los mismos jugadores con la misma camiseta fueron como una topadora ante el mismo Temperley que el 18 de abril pasado nos pisoteó en el Tomaghello, dejando a Franco con su renuncia y empujando a Defensa en lo que parecía un regreso a la “B” Nacional seguro. Eso se llama trabajo, comunicación, liderazgo y convicción. Ariel Holan logró entender a los jugadores y éstos responden de una manera admirable.

Si bien en el primer tiempo Temperley tomó el control del mediocampo y llegó más que Defensa, nunca llegó a ser más que el Halcón”. Los tapones de punta de Delgado (roja directa) y un posterior error defensivo en el área chica dejó a Temperley en una inmejorable posición de cara al complemento: ganaba 1 a 0 y tenía un hombre de más.

Pero en el complemento Defensa jamás sufrió la merma numérica y fue a buscar el empate desde el vamos y lo hizo con orden y una idea clara de cómo llegarle a Crivelli. Con Barbieri en cancha y luego con Sánchez Sotelo y más tarde con Tellechea, fue demasiado para un impávido “Gasolero” que sólo se limitó a algún espasmódico pelotazo a Dinenno (luego expulsado) o alguna pelota robada a una mala salida de los defensores Halcones. Defensa se acercaba a puuro tiro de esquina, remate y juego asociado. Y tanto fue al arco de enfrente que en una carambola en el área de Crivelli, Barbieri pezca un rebote y la manda a la red. Justa igualdad, que luego pudo haber sido triunfo si Ciro Rius y algún otro no desperdiciaban sus chances.

Defensa es un equipo aguerrido con una identidad marcada y que no decae ni se desorienta ante la adversidad. Todo lo contrario de lo que era en tiempos de Darío Franco. Es así, aunque parezca increíble. Ahora se sabe a qué juega cada uno y el equipo en sí. Ahora Defensa recuperó su identidad, a lo Defensa. Era hora. Este paso a la Primera División no podía extinguirse tan rápidamente. Quizás con el tiempo, aunque los jugadores tienen sus culpas pasadas y sus aciertos presentes, los dirigentes que bancaron tanto a Franco también lo comprendan. Erraron con aquél, acertaron con éste tal Holan ¡En buena hora!

¡Ah! Aplausos para las más de 5 mil almas que colmaron la cabecera local del Cilindro de Avellaneda. Tamaña fidelidad tuvo su premio ¡Salud!

(Fotos: Claudio Blanco / Prensa Copa Argentina)

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